
Es el blanco de tu piel el que se hará dorado. Serán las carreras hacia el canal, entremedio de los árboles. Llegarán rostros luminosos venidos desde lejos y otros pasarán por tu lado sin verte. Abrazarás el mismo árbol de siempre y un día ya no estará más, fuera de tu puerta. Pasarás a ser la cuarta o quinta de tu generación y vivirás con tus nietos el mismo viaje, pero ahora de regreso.
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